martes, 22 de octubre de 2013
Un año de luz
Hoy hace más o menos un año desde que Rio llegó a nuestras vidas, desde que me inundó de luz desde el vientre hacia afuera y llenó de magia mi mirada. Hoy es un día lleno de sentimientos y emociones para los que me cuesta encontrar su lugar. Se mezclan vivencias pasadas, presentes y mis deseos y anhelos futuros.
Rio me regaló un embarazo bellísimo, muy especial y tranquilo en el que me sentía llena de amor y con una fuerza interior inmensa. Lo vivimos unidas física, mental y emocionalmente, como un solo ser, siempre protegidas, queridas y admiradas por papá león.
Hoy la sigo sintiendo parte de mí, como si físicamente siguiésemos conectadas desde dentro, un lazo invisible pero tan fuerte y real...
Solo puedo agradecer una y mil veces que me eligieras para ser tu madre, el mejor regalo de mi vida, mi pequeña Rio.
martes, 9 de julio de 2013
domingo, 9 de junio de 2013
Si todo está bien, está bien.
Hoy es domingo, final de mi semana 34. El día amanece tranquilo aunque he pasado una noche agitada. Tuve pesadillas y no paro de despertarme cambiando de posición por la incomodidad. Lleva unos días haciendo viento y tengo los oídos como tapados... Imagino que esta falta de sueño y descanso, más el cansancio de haber estado en las semanas de exámenes y correcciones, más la agitación que me supone saber que Rio está de nalgas y las semanas van pasando, hace qu esté más sensible, preocupada y con cambios de ánimo más evidentes. Intento respirar, positivizar, tener esperanza y confianza, pero a ratos asoma mi angustia y mi cansancio.
Mayo no ha sido un mes fácil. Si es cierto que las sensaciones durante el embarazo y las experiencias de la madre pueden influir en el bebé, puede ser que todo esto esté llegando a Rio. Creo que este mes he tenido que enfrentarme a muchos de mis miedos: que mi abuela enferme y mi madre esté en una situación dura y complicada además de incompatible con disfrutar de mi embarazo, el no tener las cosas a punto ya que ella iba a coser muchas cosas para Rio y ahora mismo no es posible, luego el estrés del trabajo (yo terminando el curso intentando dejar cerrados exámenes y notas para que no se queden colgados si me dan la baja y papá león con la noticia de que seguramente no le renueven el contrato). Todo cosas que podrían haber ocurrido en cualquier momento pero han asomado todas en este bonito mes de Mayo. Evidentemente no ha pasado lo peor en cada caso. A mi abuela finalmente la operaron de cáncer y todo salió bien, ahora está recuperándose en casa de mis padres. Lo de papá león está por ver y si no le renuevan a lo mejor sale algo por otro lado. Yo ya he terminado los exámenes y espero que el lunes me den la baja.
Pero todos estos miedos, latentes, han aparecido a la vez más uno que lo ha superado todo, que Rio está de nalgas y asoma la posibilidad de una cesárea programada. He estado informándome, preparándome, para un parto natural,vaginal, respetado, sin intervenciones, sin anestesia, sin vía, sin episiotomía, preocupada por elegir el lugar adecuado donde ir a parir y con cierto miedo de ver que una vez en sus manos te expones a lo que ellos consideren y de golpe me veo enfrentándome a la peor de mis opciones, que te digan que por la posición del bebé, por "posibles" riesgos y "posibles" demandas, eligirán un día y una hora y sacarán a tu bebé, que así es más seguro. Y tú ves cómo se te desmonta tu mente y tu cuerpo ante esa noticia. Primero que si la nena y yo estamos sanas y estamos bien no entiendo esa prisa. Si Rio quiere darse la vuelta tiene tiempo hasta el mismo momento del parto, que también se podría ver la opción de un parto vaginal si las circunstancias lo permiten. En fin...
Asoma la idea de que algo no va bien, cuando no es así. El tiempo es relativo y solo Rio y yo viajamos al mismo ritmo. Hay tiempo. Y desde luego que si el estrés afecta a que los bebés se den la vuelta, éste ha sido sin duda el mes.
Ahora mismo solo quiero disfrutar de mi tiempo tranquila, con Rio, a nuestro ritmo. Pasear por la playa, dormir, leer, cantar, bailar, soñar despierta, preparar sus cosas, visualizarla en su cuna, sentir su cuerpo dentro del mío y esperar el momento en que ambas decidamos conocernos. Y cuando llegue ese día ya veremos qué ocurre, si Rio ha girado o si sigue igual, si sucede de un modo u otro. Pero ahora solo sé que el tiempo que nos queda nos pertenece y nadie va a decidir salvo nosotras cómo vivirlo. Si todo está bien, está bien y ya se verá.
lunes, 6 de mayo de 2013
Madres
Desde luego ayer fue un día remarcable. Sin duda sentí que también era mi día, pues ya me siento madre. Siento crecer dentro de mí una preciosa niña que me alegra el día nada más sentirla al despertar. Velo por su bienestar y porque le llegue todo el amor que ya siento por ella, que seguro irá creciendo día a día, como lo hacemos nosotras. Celebro tenerla aquí conmigo y saber que dentro de no mucho la podré abrazar, oler, besar...
También fue el día de mi madre y el de la madre de mi madre, mi abuela. Ayer quería compartir con ellas este momento tan dulce y especial de nuestras vidas, pero no pudimos. Mi abuela de 93 años llevaba varios días quejándose de un dolor en los riñones aparentemente una lumbalgia inofensiva. La llevaron a Urgencias y tras pasar el día entero finalmente anoche quedó ingresada por una grave infección que no saben de dónde viene y que tendrán que operar sí o sí. Quizá se consiga reponer pronto o quizá esto vaya para largo, siendo tan mayor nunca se sabe...Sé que tengo que estar positiva y tranquila, más aún en estos momentos. Me sabe mal por mi madre, que ahora tenga que enfrentarse a esta situación cuando debería estar pensando en su primera nieta, en coserle las sábanas del cuco que tanta ilusión le hace, en venir conmigo a pasear y contarle si mide como una Nancy o como un Nenuco, si tiene hipo...Necesito a mi madre en esta etapa de mi vida, saber que está ahí, disponible en cualquier momento para mí y para Rio, pero entiendo que ella tiene que estar para su madre y yo debo mantenerme lo más tranquila por mi hija. Llevo dos días sin parar de llorar y no sé que hacer porque no quiero que afecte a mi niña. Le explico que no pasa nada, que las personas lloramos muchas veces por diferentes motivos y que es una forma de expresarse y desahogarse, como también lo hará ella. No quiero que mi bebé sienta mi preocupación, al igual que la mía también intenta que yo esté tranquila.
Y así, a pesar de las circunstancias, nos encontramos unidas como MADRES en un círculo de amor y protección.
domingo, 31 de marzo de 2013
lunes, 11 de marzo de 2013
lunes, 25 de febrero de 2013
Rio
Este fin de semana ha sido muy especial. Animados por nuestra doula Amparo, hicimos una celebración en el que suponíamos el día 120 de gestación. Nos contó que hay una creencia común en muchas tradiciones orientales, sobre todo nos habló de la comunidad Sikh, en que el alma de un niño entra en su cuerpo este día. Papá León y yo hablamos al respecto y aunque creemos que ese almita estaba entre nosotros desde antes de su concepción y dentro de mi vientre una vez gestado, pensamos que podríamos hacer algo especial por darle la bienvenida.
Hizo un día precioso, amaneció lloviendo (como llovía durante todo el mes en que viniste a nuestras vidas) y luego salió un sol radiante (como suponemos que hará el día en que nazcas este verano).
La playa estaba completamente vacía.
Al haber estado lloviendo, la arena estaba perfectamente alisada y solo se veían nuestras huellas al caminar. Siempre, uno al lado del otro.
Había llovido, hacía sol, soplaba el viento, las olas celebraban tu llegada adornadas de espuma blanca y yo escribí tu nombre, bien grande, rodeada de tanta belleza e inmensidad.
Esa noche, en casa, sentados frente a una velita encendida, abrazados, sintiendo tus movimientos, nos sentimos los más felices del mundo.
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